Por las largas despedidas que nunca terminan por ser definitivas,
por esos besos que se mezclan entre lágrimas y saliva.
Por tus manos, a veces mustias o violentas,
por las risas y los ácidos cumplidos.
Por el "a veces quiero destrozarte",
por que otras miles, quiero poseerte.
Por si acaso no vuelves a mi cama,
por que tal vez tropiezas conmigo una tarde,
por que puede ser que atiendas de nuevo esa llamada,
por si quiero encontrarte y abrazarte...
Trata de quedarte en nuestra calle.
