jueves, 28 de febrero de 2008

Ángeles y diablitos

Esto apareció entre los muchos libros, revistas y recortes de periódico que guardo. Es un texto que redacté cuando tenía 19. Debo confesarles que para ese entonces yo ya había visto "Las alas del deseo" ya había leído la Biblia -el Génesis sobre todo, me gustaba leerlo una y otra vez-;"Operación Bolívar" de Clément a través del Gallito Comix y por entregas; y "La rebelión de los ángeles" de Anatole France. Estos libros me inspiraron muchísimo para retomar como personajes principales de mi texto a los ángeles y esto fue lo que resultó. Luego algunos amigos le hicieron adaptaciones para guión de un programa de radio en la universidad, huelga decir que sólo vio la luz aquél día pues mi "hijito" asustó a las rancias conciencias directivas de la Facultad...Bueno con esta breve introducción les dejo con lo que escribí en mis años mozos:


"Dicen que los seres inmundos de los viejos tiempos, acechan en oscuros rincones olvidados de la Tierra y que aún se abren las puertas que liberan, ciertas noches, algunas formas prisioneras del infierno" Justin Geofrey


Aconteció que una noche se vieron las más extrañas cosas. Se dice que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomáronse para sí mujeres escogiendo de entre todas, a las más graciles. Aquella noche reinó el terror en toda la tierra; los ángeles bajaron al mundo por una noche en la que los hombres supusieron que el día del Juicio Final había llegado. Hubo lágrimas, sudor, miedo y muerte.

Esa noche Luzbel, el ángel más amado del señor miró hacia la tierra y noto admirado como sus hermanos fornicaban con las hijas de los hombres y cuestionó a su Dios:
-Señor, ¿por qué permites el dolor de las mujeres y la deshonra de los hombres?
-¿No son acaso el hombre y la mujer obras mías? Pues bien hagan tus hermanos en tomar a las hijas de los hombres, pues son mis criaturas y deseo que así sea.

Fue aquella noche cuando Luzbel decepcionado y herido en lo más profundo de su corazón, decidió conducir la rebelión contra el Señor y muchos le siguieron. Los disidentes fueron humillados y sometidos por las flamíferas espadas de las huestes celestiales.

Pasaron todos los años de que se tenga memoria desde aquella noche. Los hombres se multiplicaron por la faz de la Tierra y desarrollaron artes y ciencias con ayuda de los sabios consejos de Luzbel y sus seguidores. Y fue en una noche de tantas que saliendo de un bar de muy buena fama y poca alcurnia, Luzbel tropezó con su muy queridísimo compadre, carnal y compañero de doradas noches bohemias: al más sácale punta, al más chipocludo, en pocas palabras, al mero mero chingón de los cielos: al meritito arcángel Miguel. Miguelón ya andaba medio alegre pues en su camino se le atravezó de pura casualidad "El Cielito", famoso por sus cachondísimas bailarinas "Las once mil vírgenes", de aquel encuentro tan memorable esto resultó:

-¡Vaya, vaya! mis luciferinos ojos no pueden creer que un arcángel de tu categoría caiga en estos antros...
-Sólo vigilo que no ganes demasiado terreno en el mundo mi buen Luz...carajo!, ven pa´acá chingao!
Se estrecharon las manos, se golperon las espaldas y de nuevo se sentaron a beber ron.
-¿Cómo te ha tratado la vida acá abajo carnal?
-Diría que excelsamente y más cuando me bailan las once mil vírgenes! y tú...¿tan fiel al Señor como siempre no? rodeado de angelitos con sus angelicales caricias...Bola de putos!
-Momento tu también fuiste ángel carnal...
-Ya rugiste: fuí ángel. ¿Ya no te acuerdas cabrón cómo disfrutaste cuando me arrancaste mis alas de jalón?
-Bueno, bueno, eso ya quedó en el ayer, déjate de sentimentalismos...¿Cómo va el negocio por acá abajo?
-Pues no muy bien, últimamente al hombre le ha dado por colectivizarse en ataques de histeria y resulta que la mayoría se quiere arrepentir de sus pecadillos y alcanzar el cielo con un periodo de buenas obras. ¿Ya te preguntaste qué pasaría si los hombres supieran que no hay cielo ni infierno? ¿Qué pasaría si supieran que sólo nosotros podemos ir al cielo o bajar al infierno?
-¡No pues se chinga el negocio y tanto tú como yo nos quedamos sin chamba!

continuará...

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola. Gracias por tus comentarios en Nuestro Tiempo. Leo tu página y me gusta lo que escribes. ¿Quieres colaborar con nosotros?
Mi nombre es Miguel Alvarado, mi correo alvaradomiguel82@hotmail.com
Ojalá te pongas en contacto con nosotros.

Christian Ordóñez Bueno dijo...

Algo se está cocinando. Te aviso cuando salga del horno.

Perravida dijo...

Miguel: YA RUGISTE...le entro

Perravida dijo...

Christian:

Espero ser invitada al festín!

Christian Ordóñez Bueno dijo...

Sí, por supuesto, la fotógrafa también es bienvenida (de hecho, creo que les tocará una casa para ustedes dos). Y del viaje, no es necesario un mapa: yo creo que me iría con ustedes (no quisiera sufrir una hora de espera en la parada y una hora parado en el autobús), porque va mucha gente para allá esos días.
¿Alguna sugerencia para una historia de gemelas?

Perravida dijo...

Increible! Oye entonces te marco a tu celular para que nos vayamos todos desde Toluca ok?

Y por lo de la sugerencia...hace algunos años tenía un sueño recurrente: me soñaba besando a mi gemela negra...luego el psicólogo me sacó un chorro de simbolismos sexuales de la intepretación de mi sueño...mmmm,En LITTLE EGO (novela gráfica)aparece también un sueño similar donde la chica se "multiplica" y el resultado es un harem espectacular de hermosísimas mujeres...

Luego te presto si quieres este libro del que te hablo...ojalá sirva la sugerencia...

Christian Ordóñez Bueno dijo...

Sí, préstamelo.
Algo imaginé con lo que me sugeriste. Es para un cuento infantil, como el anterior que te envié.

Perravida dijo...

Oiga usted señor Chris, sus cuentos no son para niños -bueno solo que sean muy precocez- son sumamente adultos, creo que lo que pasa es que estan dirigidos a adultos que rememoran su infancia con singular velocidad...usted y yo somos de esos...pero no hay que perden de vista que no somos los unicos...